Guillermo Rodríguez Rivera, la alegría de los saberes compartidos (Por: Yolanda Brito)

Por: Yolanda Brito

No podría decir que la casualidad lo trajo hasta Jagüey Grande. Fueron momentos,  como pueden ser otros, en que las coordenadas de la vida confluyeron para enriquecer, para airear las atmósferas cuando se cargaban de cosas superfluas y sin sentido.

 Guillermo Rodríguez Rivera en Jagüey Grande. Años 80 del Siglo XX. Foto Inédita de los archivos de Yolanda Brito Álvarez

Guillermo Rodríguez Rivera en Jagüey Grande. Años 80 del Siglo XX.
Foto Inédita de los archivos de Yolanda Brito Álvarez

Así eran aquellos tiempos en que Guillermo Rodríguez Rivera, profesor y amigo, aceptó pasar unos días enrolado en el importante evento que era el Premio Victoria de Girón, abril de 1988, nuestro  paradigmático cónclave que no por desarrollarse en un pueblo de provincia, se le podían hacer desgarrones, y que merecería un análisis personalizado para que no olvidemos la historia de las letras que se ha escrito con “pluma de penachos largos” como diría nuestro poeta Agustín Acosta.

Y llegó, como otras veces, con su sonrisa a borbotones y su hombro elevado, recordando que el mirar por dentro, lo que hay en el corazón, es lo que  satisface el espíritu, es lo que definitivamente enriquece. Venía acompañado de otros intelectuales, pero él sobresalía por su animada conversación, por su jocosidad sin límites, demostrativa de su aguda inteligencia, de su perspicacia ante la historia, de su desenfadada manera de expresar lo que sentía y cómo veía los fenómenos. Sigue leyendo

Crónica de un Cardenal que no ha temido llevar la cruz (Por: Diego Alamino Ortega)

Crónica de un Cardenal que no ha temido llevar la cruz. Blog La Calle Medio

Por: Diego Alamino Ortega

En Jagüey Grande, una  pequeña población de la provincia de Matanzas, en la Cuba del año 1936, más precisamente el 18 de octubre, allende a la connotada calle Mora y en brazos de la comadrona Belén, vino al mundo un varón al que llamaron Jaime Lucas. Como fue hijo de Arsenio Ortega y Adela Alamino,  ha llevado durante sus 80 años los apellidos  en el orden que se acostumbra.

Jaime Ortega. cardenal. La Calle Medio Blog

Contaba su mamá,  y no debe contradecírsele, que desde la  pobreza de su ajuar infantil, resaltaba como un niño hermoso. Vivió poco el infante en Jagüey Grande, no obstante alcanzó a que se le celebraran allí  algunos  cumpleaños.  Puede ser que la primera noticia periodística sobre quién ha sido objeto de ellas en  infinidad de oportunidades, quedara estampada  en el periódico local jagüeyense,  El Clarín,  del 23 de octubre de 1938: “Para festejar el cumpleaños del monísimo niño Jaimito Ortega, sus padres ofrecieron entre sus múltiples amiguitos una piñata y un rico helado: fue un día encantador para el nene y sus progenitores; yo les deseo igual dicha”;  y firma,  Maruja. Sigue leyendo