Primer Concurso Audiovisual para completar el relato multinteractivo de Másquecuentos

JAÉN.- El portal Másquecuentos prosigue su andadura con el fin de generar su primer relato multimedia interactivo pensado especialmente para dispositivos móviles y tablets, y para ello ha convocado el I Concurso Audiovisual de MQC con el que pretende que artistas de cualquier ámbito creativo: vídeo, animación 2 y 3D, música, efectos sonoros, ilustraciones, dibujos, diseños, etc., aporten sus creaciones para transformar el relato ‘El tiempo de  cristal’: http://masquecuentos.es/el-tiempo-de-cristal/ –una obra de la autora sevillana Eva García Fornet que fue elegida por los responsables de MQC entre los 83 textos procedentes de 14 países que se presentaron al I Premio de Relato Corto de MQC sobre impresión y escaneado en 3D–, en una historia que cobre vida en móviles y tablets.
Los creadores interesados en tomar parte en este original certamen deberán enviar sus trabajos a través del formulario que podrán encontrar en el portal www.masquecuentos.es –también en www.masquecuentos.com– entre el 30 de abril y el 15 de septiembre de 2016. Una vez concluido el plazo de presentación de las obras, se abrirá unos días después el periodo de votación para que hasta el 31 de octubre de este año, los internautas elijan los ganadores de este concurso en su apartado de jurado popular. Para ello, los interesados en ser miembros de este tribunal deberán acceder a este portal y elegir con sus votos los mejores recursos audiovisuales presentados.  Además de la votación popular, los responsables de MQC, de acuerdo con los patrocinadores de este certamen, seleccionarán los que, a su juicio, son los mejores trabajos presentados a cuatro categorías establecidas por la organización: mejor ilustración de personajes que aparecen en ‘El tiempo de cristal’; mejor banda sonora o música; mejor vídeo o animación 3D de una escena o secuencia de esta historia y mejor fotografía vinculada a este relato.
En total, este I Concurso Audiovisual de MQC repartirá más de 1.600 euros en premios, además de diferentes regalos en especie aportados por los patrocinadores de este concurso, la editorial Líberman y la empresa Tr3sDland, que ya esponsorizó la fase inicial del primer proyecto del portal Másquecuentos. Así, el ganador del premio del público obtendrá 400 euros y el segundo más votado 200 euros. Además, cada una de las cuatro categorías establecidas por la organización estará dotada con 250 euros. La realización de este concurso ha sido posible después de que la campaña de micromecenazgo que este portal inició a finales de noviembre de 2015 haya sido un éxito, ya que ha alcanzado el objetivo de vender 500 ejemplares en papel del libro ‘Relatos para una nueva era… 3D’, que reunía las 25 historias más destacadas presentadas al I Premio de Relato Corto de Másquecuentos dedicado a la impresión y el escaneado en 3D. Logrado ese reto, la editorial Líberman se ha convertido en el principal patrocinador de la fase audiovisual del primer proyecto de Másquecuentos, que volverá a contar también con el apoyo económico de la empresa Tr3sDland.
El portal Másquecuentos (MQC), que tiene entre sus principales objetivos el fomento de la lectura y la creatividad artística a través de la generación de contenidos multimedia interactivos pensados para disfrutarse en dispositivos como teléfonos móviles y tablets, nació en febrero de 2015 con una clara vocación coral y colaborativa. De hecho, fueron los internautas los que con su voto diario decidieron los relatos que se repartieron los 1.800 euros con que estaba dotado el I Premio de Relato Corto de MQC: 1.000 euros para el primer clasificado, 500 para el segundo y 300 para el tercero, unos premios sufragados por la empresa Tr3sDland y que se llevaron el madrileño Alberto Torre, primer premio por ‘La pistola’ al recibir más de 7.000 votos; el barcelonés Alejo Valenzuela, que contó también con un enorme respaldo: 6.755 votos, fue segundo con ‘El corazón de Pigmalión’; y el valenciano de Cofrentes Juan Manuel Hernández Ángel sumó 2.936 votos para convertirse en el tercer galardonado por su relato ‘La fiesta de disfraces’.
Estos tres textos fueron los que consiguieron más respaldo popular entre los 83, de todas las temáticas, que se presentaron a este I Premio de Relato Corto de MQC procedentes de 14 países distintos –Colombia, Argentina, Chile, Panamá, Puerto Rico, El Salvador, Guatemala, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Perú, México, Uruguay y España–; una decena de comunidades autónomas españolas: Andalucía, Galicia, Castilla y León, Castilla y La Mancha, Aragón, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y País Vasco; y 21 provincias españolas –Jaén, Málaga, Sevilla, Granada, Ourense, Madrid, Barcelona, Ciudad Real, Guadalajara, León, Zaragoza, Gerona, Valencia, Murcia, Córdoba, Vizcaya, Pontevedra, Cádiz, Alicante, Castellón y Albacete–.
Una vez decidido el palmarés de este concurso literario y conseguida la financiación  mínima para proseguir su aventura creativa, desde el portal Másquecuentos se pone ahora en marcha el certamen audiovisual con el que se inicia la siguiente fase de este proyecto que tiene, como objetivo final, generar un relato multimedia interactivo en el que se mezcle un texto literario con cualquier tipo de recurso audiovisual que pueda encajar en esa historia para enriquecerla aprovechando las posibilidades creativas que ofrecen los móviles y las tablets. Por tanto, a los escritores que han participado hasta ahora en este proyecto se sumarán los creadores audiovisuales, que deberán complementar el relato seleccionado por el portal MQC con imágenes de vídeo, sonidos, música, fotografías, dibujos, ilustraciones o cualquier otro elemento artístico que pueda reproducirse gracias a las múltiples funcionalidades que poseen los móviles y tablets.
De esta forma, Másquecuentos, con las aportaciones de cientos de creadores de las distintas artes, generará un singular y novedoso producto cultural, un relato multinteractivo en el que de una u otra forma habrán colaborado miles de personas, ya sea con sus creaciones, a través de sus opiniones y votos o con la compra del libro con los 25 mejores relatos presentados al concurso, contribuyendo así a que el proyecto MQC haya podido seguir adelante.
Tomado de:

Internet es como la mezcla vital que respiramos

POR: AHMEL ECHEVARRÍA

Fui cordialmente invitado a formar parte del panel “Internet, el escritor y la escritura de ficciones”. La cita sería uno de los momentos del Coloquio Nacional de Narrativa dedicado al ensayista y crítico Salvador Redonet y al poeta y narrador Alberto Rodríguez Tosca. El coloquio tendría lugar en la Sala Villena de la UNEAC en los días finales de marzo del 2016.Por supuesto, acepté. Porque me vería obligado a dejar por escrito cómo entiendo el contexto de la literatura cubana, o de la ficción, en la Cuba del siglo XXI. Al menos en Cuba no cabe otra posibilidad si tomamos en cuenta la accesibilidad a Internet y el momento en que comienza no a democratizarse, porque ese tema es harina de otro costal, sino a volverse herramienta y brecha para distanciarse de las instituciones y arribar al paraíso o al páramo de la gestión independiente.En términos generales, si acaso debería precisar que el título del panel ubica al escritor, y a las instituciones interesadas en la literatura, en el nuevo siglo y milenio. Internet es como la mezcla vital que respiramos. Está ahí. Con su buena porción de smog. Pero muchos ni siquiera se preguntan cuál es la composición de cuanto respiran. De la misma manera pasa con Internet.

Ubicado ya en el “teatro de operaciones”, hago entonces una suerte de recuento de las zonas de enfrentamiento o los puntos generadores de polémicas según viejos paradigmas: la letra impresa fidedigna fuente de conocimiento, no así la gran veta de información hipervinculada a contenidos multimedia elaborados, publicados y compartidos de manera democrática o no por instituciones privadas y públicas, o por aficionados y profesionales; el papel impreso entendido cual verdadero y único espacio de legitimación para la poesía, la ficción, el ensayo y la crítica contrapuesto a la World Wide Web -usualmente tenida como sinónimo de Internet, en realidad es un sistema de documentos con hipertextos y/o hipermedios enlazados y accesibles a través de Internet; los portales, sitios web, blogs y los espacios transmedia en tanto ejemplos- y los libros electrónicos; por último, los sistemas tradicionales utilizados en la promoción, legitimación, distribución y venta frente al empleo de las redes sociales, la blogosfera y los espacios virtuales para la asociación, socialización, venta e impresión por demanda.

¿Por cuál “caballo” deberíamos apostar? ¿Por el del imperio Guttemberg o por el de la filosofía de ARPANET?

Cuando lucidez y astucia son las variables de la ecuación que tiene al papel y/o a Internet como teatro de operaciones, el resultado proporciona no pocos dividendos: consumidores. Una buena suma de lectores significa rating, ranking, también poder real en tanto sujeto o institución que produce, socializa y comercializa contenidos, los cuales podrían marcar tendencias. Hablo aquí de influir en consumidores comunes y corrientes, profesionales y artistas, o a nivel de Estado y Gobierno. En este punto a la literatura, es decir, al escritor, le corresponde sencillamente el papel del intelectual, no el del político.

Si los contenidos publicados tienen un consumidor real, y si además los textos socializados responden a la necesidad de escribir sobre aquello considerado “la verdad” -entendida tal como lo hace Bertold Brecht, entonces habría de tenerse en cuenta las cinco dificultades para expresarla: el valor de escribirla, la perspicacia de reconocerla, el arte de hacerla manejable, el criterio para escoger el destinatario y la astucia para difundirla-, el creador de ese contenido se situará, irremediablemente, en una postura cívica y política que encontrará resistencia.

No creo haberme salido del tema, porque a la literatura o a la ficción le interesa todo. La apuesta entonces no se decide solo con la elección del tema por parte del escritor, también importan la manera o postura desde la cual el escritor elije de ese todo, y la traducción a la literatura de aquello que constituye preocupación, duda, molestia. A su disposición el escritor tendrá más de una herramienta, propia del tiempo que le tocó en suerte, para hurgar en los bolsones de conocimiento, producir conocimiento y socializarlo. ¿Acaso todavía es menester la “ciberalfabetización”? Sí. Por legiones se pueden contar quienes habitan un universo analógico y no digital.

Permítanme entonces una suerte de recuento.

De esta época son los blogs, escenarios ideales para compartir contenidos sin que necesariamente de por medio haya una casa editorial, editor o revista. Esta independencia tiene una zona de riesgo: el bloguero es responsable de su propio ascenso o caída. Las revistas y fanzines saltaron al entorno virtual. En el caso cubano, hubo una época en que el tamaño de las revistas y e-zines no debía ser mayor de 1 Mb, para su distribución se tomaban en cuenta los servidores de correo nacionales. Como ejemplos están las extintas 33 y 1/3, Cacharro(s) o the revolution evening post; si las menciono, la razón no es otra que la “ideología de grupo” y la necesidad de establecer una genealogía desde la cual los realizadores de las revistas deseaban ser leídos, entendidos.

Decían a las claras “léanme desde Witold Gombrowics, Guillermo Rosales, Paul Auster.”. Tácticas y estrategias. Esto, por supuesto, es una variante de hacer ficción, y tampoco es novedad. En este arriesgado acto de ejemplificar hablaría de las webs institucionales y proyectos independientes para la promoción de la literatura cubana. Cubaliteraria y Caimán Barbudo como ejemplos en el apartado institucional, Isliada y Claustrofobias entre quienes una vez fueron nombrados como “proyectos de autor”. Resulta difícil sostener en el tiempo un proyecto desde la independencia,más si se realiza, literalmente, por amor al arte. En Cuba hubo un momento dorado para los e-zines y revistas digitales literarias, creo advertir que lo mismo ha sucedido con blogs y webs de igual temática. Ahora los espacios digitales dedicados al periodismo y la crítica se llevan las palmas. Como ejemplos OnCuba, Havana Times, CiberCuba, Cuba Contemporánea / Cuba a Contraluz, El estornudo, entre otros. Si los nombro es porque allí los narradores han encontrado espacio para publicar nonfiction o Nuevo Periodismo.

Volvamos a las revistas digitales. Las que ahora suman lectores dejaron atrás la distribución por e-mail, porque tienen a Internet y al Paquete semanal para el almacenamiento y socialización de propuestas que ambicionan visualidad y trozos de la tarta llamada Mercado. 1 Mb es demasiado poco para la publicación de contenidos no precisamente literarios: modas, deporte, música, cine, fotografía, televisión, la  farándula, etc. Su consumidor no es el de Cacharro(s) o 33 y 1/3, aunque lo incluyen. Por cierto, hay algunos escritores en sus equipos, o los escritores y la literatura han llegado a incluirse como tema de entrevistas y artículos; algunas dedican una sección a la publicación de textos literarios. ViStar, Negra, Garbos, Venus, Adrenalina o Play Off, por citar algunas, podrían ser útiles para el teatro de operaciones de la teratura en tanto posible estrategia de creación e inserción.

Aunque no marchan en cuadro apretado en la vanguardia, vale no pasar por alto los transmedia. En ellos la ficción tiene cabida por derecho propio.

¿Qué podría quedarme en el tintero? La parte del delirio: no sería descabellado pensar en aplicaciones para tabletas y móviles si el objetivo es la socialización de ficciones. Sí: descarga y venta de contenidos. ¿Debo recordarles que sigo hablando de “Internet, del escritor y de la escritura de ficciones”

El verdadero reto del emprendedor, lo cual incluye al narrador, es no pasar por alto las herramientas y recursos que están a mano. ¿Acaso no podría gestarse una publicación pensada para el contexto literario vertiginoso, ladino y voraz como ViStar, o crear una app similar a Cuba a la Mesa enfocada en la literatura? Digamos, por ejemplo, una “Habana Revista de Libros” -o “Liga contra La Ceguera”- que intercale entre las páginas la promoción de negocios privados, o la app “Cuba en tu Librero”.El problema, creo, no solo está en la independencia del proyecto y la calidad de los contenidos pensados específicamente para web y dispositivos móviles: es necesario tener en cuenta los ingresos o beneficios de quienes dirigen el proyecto y de los colaboradores, porque el trabajo intelectual cuesta.

Una gran parte de la vida del hombre y la mujer de hoy, es decir, de no pocos hombres y mujeres, transcurre en el entorno virtual. En las redes sociales se toman decisiones que modifican nuestro devenir. Ya no está en juego el reinado de la televisión, ahora los smartphone más un etcétera que incluye la gran gama de dispositivos móviles campean por su respeto. Es una decisión personal estar de espaldas o no al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC´s). Porque conseguir un like más sí marcará la diferencia.