Esta canción la hice en 1968. Silvio Rodríguez

Esta canción la hice en 1968, cuando Haydeé Santamaría nos pidió a Noel, a Pablo y a mi que escribiéramos algunas canciones sobre el asalto a cuartel Moncada, hazaña más moral que bélica que el pasado 26 de julio conmemoramos en Cuba. No hace mucho hablé de cuando en 1953 encontré una revista Bohemia escondida en el cesto de la ropa sucia de mi casa, con fotos de los asaltantes asesinados (los soldados de la tiranía ejecutaron a 30 asaltantes después de terminado el tiroteo). Para mi, replantearme los sucesos del Moncada pasaba por mi propia existencia, pero no por aquel recuerdo que en 1968 tenía más presente, sino por lo que estábamos viviendo los trovadores en aquellos precisos momentos. Por eso le puse a la canción ese título, porque consideraba que nosotros, en una escala por supuesto mucho más modesta también estábamos asaltando un Moncada, y que los balazos que nos daban era la incomprensión y el rechazo de muchos. Por entonces no sabíamos si íbamos a salir victoriosos pero éramos jóvenes y creíamos en la fuerza de nuestra verdad honesta.

Todo el mundo tiene su Moncada

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder
ni siquiera la muerte.

Menos mal que existen
los que no miden qué palabra echar
ni siquiera la última.

Se arriman a la noche y al día
y sudan si hay calor
y si hay frío se mudan.

No esperan echar sombra o raíces
pues viven
disparando contra cicatrices.

Escuchan, se proyectan y lloran
debajo de sus huellas
con tanto trabajo.

Se mueren sin decir de qué muerte
sabiendo que en la gloria
también se está muerto.

Menos mal que existen
para hacernos.

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder
ni siquiera la historia.

Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse a sí
ni siquiera en la muerte
de buscarse así.

(1968)

Tomado de: http://segundacita.blogspot.com/