Etiquetado: Fidel Castro

El muchacho de Birán que cambió la historia… (Por: Abel G. Fagundo)

Por: Abel G. Fagundo

Comparto el dolor espiritual por la partida física de Fidel Castro, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, su principal líder y estratega.  Fidel fue un hombre extraordinario –muy distante a la media de los mortales–admiré y admiro su inteligencia, su nacionalismo martiano, su valentía (esa que como dijo Napoleón no se puede ocultar), su conciencia de lo cubano  en el sentido de amplitud histórica; su voluntad y el deseo constante de superación. Supo –quizás desde muy joven- que preguntar es una manera directa para el aprendizaje empírico, luego superponía, intercalaba, fusionaba los datos de sus diferentes métodos para acercarse a una aproximación de la verdad. Llegó a convertirse en un anciano sabio, quizás la última memoria viva de una multiplicidad de acontecimientos trascendentales del siglo XX.

A todas tus ideas, de Esteban Leyva, 2009. Pintura a Fidel Castro

A todas tus ideas, de Esteban Leyva, 2009. Pintura a Fidel Castro

Hoy sus amigos y enemigos, sus aliados políticos y sus detractores continuarán el debate antagónico de quienes defienden modelos diferentes, no podría ser de otro modo. No hay liderazgos perfectos y mucho menos revoluciones sin sombras. Sus enemigos fueron los más poderosos del mundo, la línea temporal de su resistencia fue prolongada. Pocos hubieran logrado sobrevivir a semejante oposición de halcones y serpientes y aun así, conservar una parte considerable de su capital político intacto. Podríamos utilizar ahora la tan manida y efectiva frase “la historia se encargará de poner las cosas en su sitio” pero sabemos que la historia que se escribe es casi siempre la de los poderosos, por lo que desde el Sur hay que escribir el doble, el triple, para que nuestras versiones también acompañen a las otras versiones que se distribuyan desde el centro.

En estas últimas horas he sentido vergüenza por algunos, incluso por ciertas personas que sabía contrarias, pero no mezquinas. Rechazo la manera en la que ciertos individuos han festejado con irrespeto la muerte de Fidel, algo que me parece vergonzoso. Con toda naturalidad pueden los opuestos alegrarse por el fin de su rival –sentir alivio tal vez– pero ante adversarios de la talla de Fidel Castro, primero la reverencia, luego el vaso de vino. No soy ingenuo, sé de la temperatura de las pasiones y de lo quebradiza que es la tolerancia. Aun así mi fe en la razón sobrevive cuando leo las declaraciones de otros enemigos que han sabido comprender la diferencia entre la muerte física de un rival y el ejercicio retórico de la batalla, cuando esta no se libra con cañonazos, sino con ideas.

Los comentarios al respecto del nuevo presidente de los Estados Unidos Donald Trump no hacen más que confirmar los temores más pesimistas. ¿Cómo es posible que en un país de una tradición política tan extensa, semejante personaje ocupe el cargo de Jefe de Estado? Es una pregunta que comienza a responderse – solo el comienzo- si se asume como cierta  la evidente y lamentable crisis sistémica de una gran nación… Y en el resto del mundo a sufrir las consecuencias.

Sus observaciones superficiales y desinformados sobre el fallecimiento de Fidel (aún breves y ceñidas al apretón de los 140 caracteres) pueden interpretarse –por ahora– de dos maneras: 1) Prepara el terreno para desmantelar los progresos alcanzados en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Algo que de ser cierto, lamentaré por los buenos cubanos todos, los de allá y los de acá. 2) El señor es de verdad un ignorante irresponsable que dará muchos dolores de cabeza a los políticos serios con sus patologías narcisistas.

Sus primeras declaraciones contrastan con las del Presidente saliente Barak Obama, quién demuestra que las rivalidades ideológicas no son un justificante para la grosería personal, ni política. Y de paso se observa, sin muchos esfuerzos, las diferencias intelectuales y morales entre ambos.

Hace unos años (no recuerdo el contexto) Eusebio Leal -historiador de la Ciudad de la Habana- le dijo a Fidel en un intercambio verbal “Usted nos ha condenado a tener por siempre un presidente ilustre”… muy alto, muy lejos elevó Eusebio esas  palabras con su habitual y bello español grandilocuente.

La vida biológica de Fidel Castro ha concluido, formo parte de quienes se duelen con la pérdida. Su trayectoria histórica, su legado, sus trasmutaciones en la extensión de la memoria universal, apenas comienzan.


@abelgfagundo