Etiquetado: Silvio Rodríguez

Los 70 años de Silvio Rodríguez

Impresiona un poco pensar que Silvio tiene ya 70 años- fructíferos y espiritualmente productivos 70 años-  Desde la era está pariendo un corazón a sus últimos temas. El pulso de un tiempo en el que le tocó vivir y donde tomó partido. Sigo del lado de quienes aprecian su dimensión estética y humana. Sus críticos tendrán sus razones, yo ofrezco las mías. Entre el arpegiar de su guitarra y sus letras inteligentes me formé como animal social. Mis felicitaciones. Su poesía es tan autentica como la de Dylan, Serrat, Violeta… MI tiempo, mi opacidad de isla, hubieran sido menos sin canciones. (@abelgfagundo)


De: La Pupila Insomne

La emisión integra del programa que en La pupila asombradadedicamos a los 70 años del trovador Silvio Rodríguez donde compartimos materiales dversos y algunos poco conocidos, relacionados con la vida y la obra del autor de Ojalá. El 5 de enero volvemos con más del mismo tema y la parte restante de una entrevista biográfica que Silvio concedió al espacio Otra vuelta de Tuerka, que conduce el político y comunicador español Pablo Iglesias.

Tomado de la Pupila Insomne

Silvio Rodriguez: Los que votan a favor del bloqueo están dañando a mi pueblo

El reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez aseguró que el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba por Estados Unidos es una medida que ha hecho mucho daño al pueblo de la isla.

En una larga entrevista concedida a La Prensa y publicada en la web de ese diario panameño de circulación nacional, el autor de populares éxitos como Ojalá cuestionó cómo los políticos de un país pueden reunirse para decidir perjudicar a otro.

“Los que votan a favor están votando por dañar a mi pueblo… Es algo que me resulta inconcebible”, dijo el afamado músico, quien recordó que toda su música la ha hecho en Cuba, “país que fue excluido de muchas formas del funcionamiento universal” de la industria musical.

Algo que “puede haber sido, según se vea, un inconveniente, aunque también ha sido una ventaja”, apuntó.

Sobre su experiencia de trabajar con la Sony Music el álbum Amoríos, respondió: “Con Sony tenemos un contrato de distribución física, porque mis discos los produce Ojalá, mi muy modesta casa. Estamos viendo con optimismo este acuerdo”.

Al hablar de su más reciente producción expresó que todos los elementos musicales y creativos, y parte de lo imposible, está en Amoríos, “un disco en el que predominan las relaciones de pareja. Se trata de canciones muy queridas que nunca había editado, y tiene la virtud de estar realizado con excelentes músicos, grabado en Ojalá, el estudio que dirijo”.

Comentó que escribe “porque me gusta contar cosas. A veces ando con la idea de una canción durante muchos años; otras veces descubro la canción después de terminada”.

Para uno de los fundadores de la Nueva Trova en Cuba, “la música es una materia que puede armarse, desarmarse recomponerse de muchas maneras; su plasticidad es infinita, eso es lo interesante”, y lo que según él más le gusta de ser músico.

Al ser indagado sobre la trascendencia de sus composiciones en audiencias de diversas generaciones, Silvio expresó: “debe ser porque evito lo sectario y lo esquemático. Aunque escriba a veces sobre circunstancias específicas, trato de no caer en ciertos lugares comunes”.

Adelantó que actualmente trabaja en varios discos a la vez, “pero con el tiempo solemos volvernos cada vez más exigentes”, motivo por el que demoró siete años en publicar otra obra, luego de su decimoséptimo álbum Segunda Cita (2009), título que por demás identifica a su blog.

“No me gusta cuando se cuelgan conciertos o fragmentos tomados con celulares. Eso mata por completo la calidad sonora de un trabajo musical, calidad por la que a veces los músicos trabajamos durante meses”, afirmó el responsable de clásicos como Días y flores (1975), Al final de este viaje (1978), Rabo de nube (1980) y Unicornio (1982).

(Con información de PL)

Esta canción la hice en 1968. Silvio Rodríguez

Esta canción la hice en 1968, cuando Haydeé Santamaría nos pidió a Noel, a Pablo y a mi que escribiéramos algunas canciones sobre el asalto a cuartel Moncada, hazaña más moral que bélica que el pasado 26 de julio conmemoramos en Cuba. No hace mucho hablé de cuando en 1953 encontré una revista Bohemia escondida en el cesto de la ropa sucia de mi casa, con fotos de los asaltantes asesinados (los soldados de la tiranía ejecutaron a 30 asaltantes después de terminado el tiroteo). Para mi, replantearme los sucesos del Moncada pasaba por mi propia existencia, pero no por aquel recuerdo que en 1968 tenía más presente, sino por lo que estábamos viviendo los trovadores en aquellos precisos momentos. Por eso le puse a la canción ese título, porque consideraba que nosotros, en una escala por supuesto mucho más modesta también estábamos asaltando un Moncada, y que los balazos que nos daban era la incomprensión y el rechazo de muchos. Por entonces no sabíamos si íbamos a salir victoriosos pero éramos jóvenes y creíamos en la fuerza de nuestra verdad honesta.

Todo el mundo tiene su Moncada

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder
ni siquiera la muerte.

Menos mal que existen
los que no miden qué palabra echar
ni siquiera la última.

Se arriman a la noche y al día
y sudan si hay calor
y si hay frío se mudan.

No esperan echar sombra o raíces
pues viven
disparando contra cicatrices.

Escuchan, se proyectan y lloran
debajo de sus huellas
con tanto trabajo.

Se mueren sin decir de qué muerte
sabiendo que en la gloria
también se está muerto.

Menos mal que existen
para hacernos.

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder
ni siquiera la historia.

Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse a sí
ni siquiera en la muerte
de buscarse así.

(1968)

Tomado de: http://segundacita.blogspot.com/

Intercambio de Silvio Rodríguez con el poeta Waldo Leyva.

Poeta, ayer entré en F… y vi tu comentario sobre la amistad y seguí tus recomendaciones después de leerlo íntegramente no sé si lo hice como corresponde pero lo intenté. Creo que te comenté en ese momento que hace algún tiempo escribí varios poemas donde reflexionaba sobre ese asunto de la amistad y ciertos “amigos”. Fue un tema que siempre me preocupó. En uno de esos textos, breve por cierto,  decía:

Hoy me senté a la puerta de mi casa

A ver pasar la gente.

De cada tres, dos eran conocidos.

De cada dos me saludaba uno.

A veces no resulta fácil saber cuándo estás en presencia de alguien que es, por encima de cualquier circunstancia, un amigo, ese que no aplaude tus errores y te critica si lo considera necesario, pero que tú sabes que será capaz de morir contigo. En la nota de ayer hice referencia a un soneto que quise montar en F.. pero creo que lo hice pésimo. Al final de esta nota te lo dejo. Antes quería comentarte que durante los días 8 , 9  y 10 de Junio juntaré en la Casa del Alba cuatro poetas mexicanos, entre los que estará Eduardo Langagne. El motivo es propiciar una jornada poética Cuba-México. Tenemos pendiente tu lectura de poesía en La Casa del Alba. ¿Te gustaría compartirla con Eduardo y yo los acompañaría solo para facilitarles la palabra?  Si no te parece bien seguimos con la idea de, cuando te parezca oportuno, hacer tu recital de poesía.

Y ahora sí el soneto prometido:

NADIE PUEDE SABERLO
Es difícil saber qué es un amigo
descubrir en sus ojos la lealtad,
saber cuándo te ofrece su amistad
sin otra condición que estar contigo.
Nadie puede saberlo, eso lo digo
con el pecho partido a la mitad;
estoy pagando aún la ingenuidad
de confundir abrazo con amigo.
Yo nací para dar sin condiciones,
y me duele saber que nada es cierto
que si te busca alguien, sus razones
sólo conducen a su propio puerto.
Me cansé de bregar con falsos dones
para cierta “amistad” estoy ya muerto.
Otro abrazo, poeta, y disculpa lo extenso del mensaje.

Waldo Leyva

———————

Waldo, el poema, el soneto tuyo me ha removido por su desnudez. Algo se me atragantó, leyéndolo. Si tú me lo permites voy a publicarlo en Facebook a tu nombre, pero también me gustaría que sirviera como entrada a mi blog. Incluso con este intercambio nuestro sobre la amistad. Pero esperaré a que me autorices.

Te anticipo que para mi será un honor compartir esa tarde a la que me invitas con Eduardo y contigo en la Casa del Alba.

Lo que publiqué en Face fue siguiendo instrucciones de una vieja amiga que vive en Orlando, llamada Dania, a la que quiero mucho, a ella y a su marido Pancho. Para tratar de evitar que se pensara que el escrito era mío, al final puse unas palabritas que al parecer no dieron resultado.

Yo le he cantado a la amistad. Recuerdo la canción Amigo mayor, compuesta al servicio del engranaje rítmico del grupo Afrocuba. Pero unos años antes había hecho otra sobre el mismo tema que siempre me gustó más y que después dediqué a mi amigo puertorriqueño Roy Brown:

Si tengo un hermano

Si tengo un hermano
hermano de suerte
hermano de vida
de historia y de muerte
no mido sus años
su poca fortuna
no mido su facha
ni mido su altura
si tengo un hermano

Si tengo un hermano
hermano que arde
hermano mestizo
hermano de hambre
empapo mis himnos
con luz de su aire
tiño mi bandera
también de su sangre
si tengo un hermano

Si tengo un hermano
hermano de sueños
hermano de bala
hermano de empeños
le entrego mis libros
le entrego mis manos
sin un humillante
recibo de pagos
si tengo un hermano

————————

Silvio, puedes hacer lo que consideres más apropiado con el poema.  Yo también cuando lo escribí algo se me había atravesado en el pecho y no me quedó otra que sacármelo. Se escribió en una época en que cada palabra dolía, como ahora, aunque ahora duele de otra manera, más hondo o se le siente más hondo. Recuerdo que un día, de esos en que no parecía que hubiera salida ni respuesta que calmara ciertas angustias escribí:

No sé si un tigre loco
O un escorpión cercado por el fuego
Es lo que llevo hoy dentro del pecho.
A dónde ir, contra que muro romper mi sangre.
Me mata ese aguijón encarcelado
Ese rugido que no logro sacarme por la boca.

Ahora, tal vez sea por la edad, o por lo ya vivido intensamente, me mueve más la reflexión.

Pasando al tema de la lectura con Eduardo Langagne. Te cuento sobre la jornada en general y en particular sobre tu lectura: Será un encuentro Cuba-México de poesía. Sesionará en la Casa del Alba los días 8,9 y 10 de junio.

El 8 a las seis de la tarde se inaugurará una exposición de fotografía de un poeta, ensayista y Diplomático Mexicano, Andrés Ordoñez. A las 6:30 se hará un recital de apertura con poetas cubanos y Mexicanos.

El día 9 a las diez de la mañana comenzará una mesa de reflexión sobre la poesía con ponentes de los dos países. Eso durará hasta las doce del día.

A las cinco de la tarde de ese día 9 podríamos hacer la lectura tuya con Eduardo Langagne. Dispondríamos de una hora para esa lectura y yo los acompañaría.

A las 6:30  haríamos otra mesa de lectura con otros poetas de ambos países.

El día 10, a las seis de la tarde un encuentro de trovadores y poetas, cerraría el evento. En ese programa Augusto Blanca, con Pepe Ordás , Rochy y Corina Mestre harían un pequeño recital con canciones compuesta por Augusto sobre Carlos Pellicer, Poeta Mexicano y Nicolás Guillén. Participarían otros trovadores y varios poetas.

Te doy toda la información para que sepas pero solo tendrías que llegar el nueve.

Otro abrazo

Waldo

Tomado de: http://segundacita.blogspot.com

Silvio Rodríguez: “Los vientos de cambio en Cuba deben salir de nuestros pulmones”

Por Nora Navarro
El cantautor cubano Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 1946) actúa este domingo en el Cuartel de Artillería de Murcia, dentro de una gira por varias ciudades españolas, que comenzó el pasado día 3 y en la que presenta el disco Amoríos, una selección de temas que tenía inéditos desde finales de la década de los sesenta y en las que el amor vuelve a ser protagonista.
En esta entrevista, realizada por cuestionario, el artista habla de la gira, de su música y de los vientos de cambio en Cuba.
Amoríos rescata composiciones inéditas de 1967-80, ¿por qué decide recuperarlas? ¿Cuál fue su criterio de selección?
No es que piense que todas las canciones que he compuesto valen la pena. Es que estuve componiendo desde unos 10 años antes de grabar mi primer disco y nunca he logrado emparejar lo que edito con las que me parecen publicables.
Este álbum se compone de 14 canciones, todas inéditas salvo “Óleo de mujer con sombrero”. ¿Cuál es el significado de esta canción? ¿Por qué siente que cala tanto en el público?
“Oleo de mujer con sombrero” está en Amoríos porque forma parte de Exposición de mujer con sombrero. En Amoríos edito por primera vez ese trabajo completo, Oleo no se me podía quedar afuera.
¿En qué consiste Exposición de mujer con sombrero, suite de cuatro canciones que redondea el disco?
Es una tetralogía que compuse en 1970, todas en la misma semana y todas sobre una misma situación. Es una azarosa historia de amor y desamor.
Una vez más, el amor como espina dorsal de su música. ¿Por qué? ¿Y a qué tipos de amor se refiere?
Amoríos trata sobre amores de pareja, es un disco que desde hace muchos años tenía en mente.
¿Cuáles son esas canciones inevitables, que no pueden faltar en un concierto?
Las selecciono, siempre pongo algunas, aunque cambian según la gente y a veces los países. Hay coincidencia en temas como Ojalá, Unicornio, Te doy una canción.

¿Cómo ha concebido los conciertos de esta gira?
Se trata de una selección de Amoríos, de algunas canciones de Segunda cita, mi disco anterior, y de un puñado de temas que me han acompañado desde casi siempre.

Su generación puso voz a la revolución con la Nueva Trova Cubana, ¿sigue deseando «jugar a lo perdido y rezar a fondo un hijo nuestro»? ¿Hacia dónde deben soplar los vientos de cambio en Cuba?
Siempre he creído que la voz de la Revolución Cubana fue Carlos Puebla. Pienso que mi generación fue más indagadora. Cuando se pierde algo valioso continúan las ganas de encontrarlo. No sé si se haya entendido que «rezar a fondo un hijo nuestro» fue la opción que escogí, antes que rezar un Padre Nuestro. O sea, una apuesta por el futuro. Los vientos de cambio en Cuba deben salir, y creo que están saliendo, de los pulmones de nosotros los cubanos.

¿Sigue tomando parte en este cambio con sus giras por las calles de los barrios de La Habana? ¿Qué significado revisten estos conciertos para usted, a nivel profesional y personal?
Hacemos un concierto cada mes, excepto julio y agosto, que son demasiado calurosos. Acabamos de anunciar el concierto número 74, para el 27 de mayo. En septiembre hará 6 años que estamos en esto, con la colaboración de muchos artistas cubanos de todas las disciplinas de la música, con actores, cómicos, escritores. También donamos una pequeña biblioteca de unos 300 tomos a cada barrio, con colaboraciones del Instituto del Libro, del Centro Pablo de a Torriente y los Estudios Ojalá. Hacer estos conciertos, sacar la música de los teatros y llevarla a los barrios, para mí es apostar por los menos favorecidos y también dar continuidad a lo que vi hacer a artistas desde los 60: al ballet nacional, al Cine Cubano y también a lo que siempre hemos hecho generaciones de trovadores: cantarle al pueblo.

Usted ha acogido positivamentela visita de Obama a Cuba, ¿qué sensaciones le transmite este proceso de renovación de los vínculos entre ambos países?¿Siente que puede ser positivo para Cuba?
Creo que puede ser positivo para Cuba y para Estados Unidos. Cuba es el único país del mundo que los norteamericanos no pueden visitar más que a través de programas prescritos o de recorridos de barcos cruceros. Hay muchas empresas norteamericanas que llevan años tratando de comerciar con nosotros y no pueden. Hay muchos norteamericanos que ven esas limitaciones como faltas a sus derechos.

Dice que su esperanza es que «el presidente de los Estados Unidos entienda de una vez la verdad de Cuba y, sobre todo, actúe en consecuencia». ¿Cuál es su principal temor con respecto a esto?
Eso lo dice Guillermo Rodríguez Rivera en un post que hizo para mi blog, Segunda cita, y yo por supuesto que lo suscribo. «La verdad de Cuba» es que queremos amistad pero no sometimiento; que queremos el cese total los muchos mecanismos de asfixia económica del bloqueo; y también que nos sea devuelta la parte de nuestro territorio que los Estados Unidos ocupan en contra de nuestra voluntad desde hace más de un siglo: la zona donde tienen la Base Naval de Guantánamo.

Asegura que «la canción es una especie de grito con pocos decibelios». ¿Cree en la música como manifestación, como guerrilla, como abanderaba la ‘canción protesta’?
Creo en la música como arte. Los decibelios de una canción, más que del talento del compositor o el intérprete, por desgracia dependen más de los recursos electroacústicos que disponga quien la proyecta, y también del apoyo que tenga de los medios y del aparato difusor de los que manejan la música en el mundo.

¿Sigue viva la música del cantautor en Latinoamérica y España?
En Latinoamérica sigue siendo una lucha por la supervivencia de expresiones a las que nunca les ha sido fácil, aunque hay algunas voces consolidadas por su trayectoria y calidad. En España al parecer sucede parecido, aunque últimamente conozco menos el panorama.

En los últimos años, España ha sufrido los peores recortes, entre otras cosas, en el ámbito de la cultura, ¿España también necesita una canción urgente?
A los españoles les corresponde saber lo que necesita España. Lo que sí puedo agregar es que el mundo entero necesita volverse hacia expresiones culturales verdaderas, las que vienen de las viejas tradiciones y son enriquecidas y recreadas por voces emergentes.

Con tantas canciones inéditas en la mochila, ¿planea seguir componiendo o seguirá tirando de este hilo de música sin editar?
En el último año he estado grabando también unas cuantas canciones recientes. Las cosas hay que irlas haciendo de una en una. Todo a la vez es muy confuso.
(Tomado de La Opinión, de Murcia)

No pasará el pasado ( Silvio Rodríguez)

 Por: Silvio Rodríguez

Un día se para Fidel en la Universidad y dice que quienes pudiéramos acabar con la Revolución somos los revolucionarios. Muchos tenemos la misma percepción: es nuestra incapacidad para aprender de errores propios y ajenos, nuestra comodidad y a veces hasta nuestra desidia las que pueden extinguir el proyecto social más humano y trascendente de nuestra historia. Por eso aplaudimos la amarga honestidad de ese gran hombre y todo el que tiene un poco de vergüenza, desde el mínimo espacio que defiende, promete que por allí no pasará el pasado.

Otro día Fidel define lo que es Revolución:

…sentido del momento histórico… cambiar todo lo que debe ser cambiado… igualdad y libertad plenas… ser tratado y tratar a los demás como seres humanos… emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos… desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional… defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio… modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo… luchar con audacia, inteligencia y realismo… no mentir jamás ni violar principios éticos… convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas…

Y constatamos la coherencia con la primera frase suya que cuando niños nos aprendimos de memoria: “Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella; por eso nos parece que se hunde el mundo cuando oímos la verdad; como si no valiera la pena que el mundo se hundiera, antes que vivir en la mentira”.

Más que razones para volver a decir: por este pedacito mío no pasará el pasado.
Tiempo después Raúl se para en la Asamblea y se atreve a decir que su generación está ante la última oportunidad de enrumbar debidamente el proceso cubano, que hay que acabar con la corrupción, dar la batalla por la productividad, ahorrar y ser conscientes.  No caben dudas de que los pobres tenemos que saber administrar nuestras parcelas de sueños, es lo que una realidad de décadas nos restriega en los ojos. Y es por lo que uno repite en sus adentros: por el punto perdido en el mapa que me corresponde defender, no pasará el pasado.
Pero llevo tantos años defendiendo, cayendo, levantando, teniendo hijos, nietos, viendo al mundo emanciparse por momentos e hipotecándose por otros, y deduzco que quizá alguna parte mía, por muy entrañable que me fuera alguna vez, pudiera ya ser parte del pasado.
Entonces pienso que me faltan canciones como aquellas por las que me pegaban “con una soga y con un palo”, como diría Vallejo. Menos mal que todavía hay jóvenes que cantan nuestras duras realidades. Y me pregunto ¿qué puedo hacer para cantar con ellos?:
Entonces me sorprendo enumerando en voz alta, como un loco:

Seguir la gira interminable, mi Canción de barrio;
seguir Segunda cita (vocecita) en el éter inmenso;
seguir denunciando lo mal hecho, pésele al sietemesino que le pese.

En fin: seguir siguiendo, como dicen Tony Guerrero y Victoriano de las Causas.
Así que por último me digo: por el ínfimo espacio que me toca no pasará el pasado. Y que la parte de mi que sea inservible y yo no vea, que algún hermano nos haga el favor de tampoco dejarla pasar.

CANCION DEL PASADO

Se negaba una mujer,
con una mano, a ir a la cama;
con la otra entretenía
su pasión amordazada.
Y las sábanas tenían
el semblante del pasado
que, contento, sonreía.

El vendedor de ventanas
se negó a darme la mía,
porque a cambio no le daba
mis reservas de alegría.
El pasado estaba quieto
sobre el almacén del día.
Lo tenían bien sujeto.

Veo el pasado caminando
por casi toda la ciudad.

Lo veo en la gente
que se queda y que se va.
Lo veo en el rostro de mi hijo,

lo veo en la voz de mi mujer.
Lo veo a pesar de que lo veo
sin querer.

El pasado tiene nombre

de millones de sujetos,
bebe, come, se va al cine
y a veces no es tan viejo.
Tiene un poco de mi nombre
y otro poco del de ustedes,
aunque busquemos el hombre.

Veo el pasado caminando

por casi toda la ciudad.
Lo veo en la gente
que se queda y que se va.
Lo veo en el rostro de mi hijo,
lo veo en la voz de mi mujer,
Lo veo a pesar de que lo veo
sin querer.

El pasado es el espectro

de un bufón con triple cara:
fue de ayer, es de este día
y será de otra mañana.
El pasado es ese insecto
que la música no apaga.
El pasado es insurrecto.

Veo el pasado caminando

por casi toda la ciudad.
Lo veo en la gente
que se queda y que se va.
Lo veo en el rostro de mi hijo,
lo veo en la voz de mi mujer.
Lo veo a pesar de que lo veo
sin querer.

(Tomado de Segunda Cita)